OK. Estaba esperando a que llegaran los tipos de Fedex con un paquete para mí, y estaba un tanto aburrida revisando mis correos y todo eso. Un test de Facebook me incitaba a saber qué tan romántica soy. Repito, estaba aburrida, yo ya sé que soy una desgraciada neoromántica que espera a que aparezca un príncipe moderno. Pero me senté a tratar de responder las preguntas.
Triste. La primera pregunta era ¿qué es lo primero que haces cuando ves a tu pareja? No tengo novio desde hace unos mil años (casi 10 en realidad) y ese tiempo me lo he pasado con un pasatiempo (léase "amiguito") y un intento de relación difícil de explicar que terminó en un corazón roto (el mío). Intenté recordar qué hacía cuando veía a mi novio y no pude. No recuerdo en absoluto si lo recibía con un abrazo, un beso, un apretón de manos o desnuda en mi cama (bueno, sí recuerdo que así no lo recibía, yo vivía con mi mamá y era menor de edad).
Eso me llevó a reflexionar sobre mis fracasos en la cruzada por "pistonearle" a alguien. Mi mejor amigo dice que me "vendo" como la más pana de todas, pero no como una posible novia.
Se me olvidó ser mujer, no tengo idea de qué hace una chama regular para aproximarse a alguien que le gusta, desconozco las reglas del noviazgo actual porque las cosas cambian mucho en una década y vivía en otra ciudad.
Además pertenezco al Club de las equivocadas, ese grupo de princesas despeinadas que no saben cantar con los pajaritos, a las que las cosas le salen más al estilo Maitena que Disney. No es que sea solterona, porque mis planes inmediatos no son precisamente casarme y tener hijos. Es que hay una parte de mí que desconozco: yo no sé qué hace Mariale, la mujer.
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