2.4.07

Nudo en la garganta

Mi cuello me ahorca. Pareciera expandirse y ponerse rígido con la única finalidad de asfixiarme. No duele exactamente, sólo dificulta la entrada del aire. Estas ganas de llorar contenidas acompañan la desazón de mi cuerpo y alma, que ya empieza a extenderse al hombro, a la espalda, al brazo...
Intento tomarlo todo con calma, sin desespero, pero no es posible. Me siento, literalmente, ahogada, como si unas grandes manos intentaran acabar con mi capacidad de respirar. Y no es una enfermedad física. El médico dice que estoy sana. Yo sé que estoy somatizando, que es la manera en que percibo las cosas o como el entorno me afecta, lo que me causa este nudo en la garganta. Algo atorado en mí, algo que no he dicho, de lo que no me he quejado lo suficiente. O algo que no puedo o no quiero ver.

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