13.7.05

Dónde está mi caballito de mar

¿Dónde está mi José Francisco, mi Nicolás Tun-tun, mi Irán, mi San Pablito Rincón, mi Juan Carlos, mi Carlos Eduardo?
¿Será que existe mi caballito de mar?
(son los únicos machos que ‘paren’ a las crías: verdadera repartición igualitaria de los planes de pareja).
¿O estaré ‘pidiendo lo eterno a un simple mortal’, como dice Shakira?
El amor bonito existe. Lo he visto invadiendo las vidas de algunas congéneres. Lo que no sé si realmente existe es ese ser especial que haga pareja conmigo, que sea la ‘otra mitad’ y todos esos sustantivos que usan para nombrarlo.
Yo quiero un compañero, uno que entienda que puedo vivir sola –perfectamente sana y feliz-, pero que elijo vivir con él porque me llena como persona.
Quiero un príncipe transparente –me gustan los hombres que casi se le ven las instalaciones- con caballo y castillo propios o que al menos esté planeando meter papeles para un crédito en ‘Far Far Away Entidad de Ahorro y Préstamo’.
Y no lo digo por interesada, sino porque me interesan los hombres que tienen una idea de para dónde van y que además no le tienen miedo a desenfundar la espada y abrirse paso en el bosque loco que vivimos actualmente.
Porque yo soy una princesa que aspira tener caballo y palacete frente al mar propios, que bate la espada de luz (esa de Luke Skywalker) para vencer obstáculos.
Y si lo del príncipe funciona, ya veremos dónde montamos el nido de amor. Lo importante por ahora es que aparezca. Me cansé de besar sapos con la tonta idea de que se transformarían en el camino (eso es un mito: los hombres no cambian porque una quiera ni porque una los quiera).
Bueno, el casting está abierto:
Se solicita valiente caballero que piense y que baile.
Pago en especias.

No hay comentarios.: