23.6.05

Perdón recíproco para poder vivir

(Caracas, Octubre/1998. 9:13 p.m.)

Perdóname si no sé distinguirte entre la gente.
Has estado tan poco tiempo conmigo
que me parece que te he perdido
un poco antes de tenerte.

No sé tampoco si sabrás reconocerme
porque no puedo descifrar tus pensamientos.
No sé si lloras o estas contento,
no sé si me odias o pretendes quererme.

No soy Titania, ni Campanita,
ni ningún otro tipo de fantasía alada.
Simplemente soy tu hija
que muchas veces se sintió abandonada.

Culpa, odio, resentimiento.
No, no te condeno.
Ninguna de esas palabras definen lo que siento.
Es como nadar en el mar del desconcierto,
es como querer existir y no tener pensamiento,
es como vivir contigo y no conocerte,
es como escucharte sin entenderte.

Es la incertidumbre misma lo que me agobia.
Es el velo de lo desconocido lo que me cubre.
Y sólo quiero un rayo de luz para mi historia
para empezar a vivir este mes de octubre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Intenso, me llego aunque no era para mi, tengo una hija y me dolería en el alma escucharla decir eso, la querré mucho para que no pase.