10.5.05

Yo, la loca

Reconozco que no estoy muy cuerda, o como dice una compañera de trabajo que es psicóloga, que tengo una teja corrida.
¿Qué se yo sobre mí? Me vivo todos los días y muy raras veces me analizo con imparcialidad. Puedo adelantar algunas cosas que he constatado gracias a la apreciación de alguien más que me señala, por ejemplo, que mi respiración es muy sonora cuando voy al cine y que dormir conmigo es ser arrullado por el gato que vive en mi nariz.
Otras cosas las asumo diligentemente: tengo manías para comer. No sólo soy vegetariana, exigo que no me vean con cara de loca cuando pido que -por caridad- no le pongan jamón al sandwich, ni atún a la ensalada, entre otras cosas. Mis amigos dicen que soy el terror de los mesoneros con las incansables preguntas de 'qué tiene eso'.
Soy una llanera vegetariana. Única en mi estilo. Mis amigos guariqueños tienen por costumbre organizar una parrilla por cualquier cosa. Yo iba, cómo no, a tales eventos sociales; pero me gané el mote de la 'chica contornos' cuando sólo me comía la guasacaca, la yuca, el casabe, el quesito de mano, la ensalada y los plátanos. Todo menos la carne en vara.
Hay otras cosas que me las dicen los médicos: 'niña, no es despiste. Tienes problemas auditivos', 'no es manía, realmente eres muy alérgica al cigarrillo y el humo de la pipa te intoxica'.
Pero la mejor descripción de mi, o al menos la que más me gusta, la hizo un amigo mío por el que yo moría: "eres una loca, una niña-mujer poco convencional que lucha por lo que quiere y lo buscas directamente, particular y única, te dedicas a ser tu y no te da pena ni siquiera decirle al chamo de Mc Donalds que le saque la carne a tu hamburguesa, todo un personaje. Creo que haré una crónica sobre ti".
Nada, asumo mi barranco y digo como Tania Sarabia: ¡que me llamen loca!.

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