Anoche soñé contigo, extrañamente. Es cierto, como dice Ilan, que los amores que se tienen en la vida nunca se olvidan . Pero soñarte cuando me desvelo por alguien más me resulta un tanto inverosímil, ilógico, fuera de orden. ¿Quién extraña a quién? ¿Será que tú me estás convocando a ti y yo recibo tus llamados sólo de noche? ¿Será que añoro el placer corpóreo y pienso en ti pues sólo tu piel me sirve de referencia? Por voluntad propia o por sugestión de tus deseos, la verdad es que llegué a extrañar tu enharinada piel, tu cuerpo entero, tu sexo.
(Jueves, 07.04.05)
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