23.1.08

Minino busca casa

Ya conté alguna vez que un gato vive en mi nariz. Durante un tiempo, él y yo intentamos convivir de manera pacífica y hasta fuimos a terapia. Pero el inevitable final llegó: es necesario buscarle casa nueva al minino.
Aún no tengo fecha para la cirugía pero ya no puedo postergarlo por mucho tiempo. La idea me aterra un poco, pues no me gustan las operaciones, no tengo el dinero disponible, no quiero pasar dos semanas con mi nariz inutilizada y ¡eso duele! Pero mi gato ha ocupado gran parte del territorio que corresponde al conducto de aire.
Así que empieza la campaña para conseguirle casa nueva al gatito, y para hacerme a la idea de que finalmente podré disponer de espacio para respirar. Sigo divagando en la neurótica mezcolanza de mis preocupaciones, aunque también me repito una y otra vez que el gatito será más feliz en otra nariz y podré disfrutar de unas buenas dosis de oxígeno cada vez que respire.
Como dije en mi relato anterior, y lo repito como mantra para calmarme, "lo primero que haría sería ir a estrenar mi liberada nariz. Yo me llevaría mi nariz a El Ávila, a la piel deliciosa del ser amado, a un rosal, a una panadería a oler galletas recién horneadas, me acercaría a los niños que huelen a bebé raro, iría a la playa para oler el mar..."

No hay comentarios.: