25.10.06

Público y privado (o cómo crucificar a Carla Candia si Barrabás devuelve los cochinos)

Legal quotations: "todo lo que diga puede ser usado en su contra" y "acusa y después averigua".

Mi primera impresión sobre la gran alharaca (innecesaria según mi entender) que se armó sobre el artículo de Carla Candia sobre los blogueros, es que sencillamente estaba en presencia de una crisis de vieja histérica.
Criticamos a los medios (y a sus actores) como si fueran culpables, responsables o todopoderosos y omnipresentes en nuestras vidas. Sólo son una herramienta para enterarse de lo que hay en el mundo y sacar nuestras propias conclusiones. Una revista dominical, entérense, tienen por objetivo darle al lector informaciones sobre tendencias, modas de uso y desuso, temas sobre los que comentar, hacer un panorama sobre algo que está pasando y que quien lee vea qué hace con eso.
Por otro lado, los periodistas (los de verdad) exponen lo que sus entrevistados dicen y me parece que quienes conversaron con la señora Candia deben hacer una revisión de qué dijeron o qué no. Además, según lo que leí, a mí no me parecen drogos, vagos sin oficio que se la pasan escribiendo tonterías, ni nada banal eso de ponerse seudónimos de frutas, animales o seres fantásticos. También soy bloguera y no me ofendió en absoluto nada de lo que dijo.
El blog -repito: todo esto según mi idea- es un espacio personal que cada quien usa para lo que se le ocurra: para hablar seriamente de temas "ligeros", para hablar ligeramente de temas "serios", para despotricar, para hacer una versión digital open acces de su diario, para quienes no pueden pagar terapia y hacen catarsis, para vender productos o postear spams, para mantener al día a los amigos y amigas que viven en otro lado del mundo sin tener que enviar correos colectivos, para las mil y una cosas que inventen.
Pero (señora Candia, esto también es con usted) debemos asumir que al participar en este gran escenario de los blogs o de los medios, todo el mundo se sentirá con derecho a decir lo que quiera. Cada quien sabe lo que es, más allá de comentarios públicos o privados.
En lo que sí no hay derecho es que pretendamos usar de chivo expiatorio a una periodista (a nadie, en general) de lo que somos o parecemos ser simplemente porque no nos gusta lo que los demás ven de nosotros. Esa es la reacción normal de los artistas que hablan mal de la prensa simplemente porque no dicen lo que ellos desean sobre sí mismos.
Tampoco es necesario destruir el trabajo de alguien que a fin de cuentas simplemente plasma una realidad (fragmentada o completa), cuya fotografía fue ofrecida por las entrevistas con algunos "representantes" de esta blogosfera. Entonces, ¿crucificamos a Carla Candia si quienes hablaron con ella juran que no dijeron todo eso que salió allí? En este país hay muchos juicios injustos, pero este tan irrelevante como el de la estatua de Cristóbal Colón. Pero para eso también hay espacio en la blogosfera. Sin embargo, hay que recordar siempre que la libertad no puede ser usada para herir a otros.
Nosotros escribimos lo que nos parece. Señora Candia, escriba usted.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡POR DIOS! Sinceramente no entiendo qué esperaban. Se trata de Todo en Domingo, una revista que hace todo lo posible por vender la banalidad como una virtud. Según ese estándar, esta fue una nota bastante pasable. Pero la verdad es que el escándalo que han armado los blogueros básicamente habla muy mal de ellos mismos. Y lo digo por dos motivos.

Primero, ¿qué hacían tratando de verse reflejados en las páginas de Todo en Domingo? Sé que el lío político ha acabado con la seriedad de todos nuestros medios de comunicación (chavistas u opositores), pero si en algún lado esperamos ver un tema tratado con madurez periodística, no es precisamente en esa revista. El simple hecho de que hayan salido a comprarla con avidez ese fin de semana, es una muestra de lo poco serios que son.

Segundo, la mayoría de las críticas demuestran un profundo desconocimiento de lo que son los medios de comunicación: maquinarias industriales que –para hacerse rentables– deben reducir la muy compleja realidad a absurdas pastillitas light envueltas en luces y musiquita. El periodismo consiste en hacer abstracciones a partir de una ojeada al mundo. Esta ojeada sobre los blogueros no estuvo tan mala como muchas que leemos sobre otros temas. La única diferencia es que como ustedes conocen esta historia por dentro, esta vez sí le vieron las costuras al traje.

¿No les gustó el retrato que salió en Todo en Domingo? Pregúntense por qué la periodista –que seguro antes de salir a investigar sobre este tema no tenía nada en contra de los blogueros, y quizás mucho a favor– encontró una realidad tan vacía y banal entre sus entrevistados. Y mientras piensan sobre eso, pregúntense cuántas fuentes tendría que consultar esta señora antes de conseguir a alguien que tuviera algo realmente valioso que decir. Lamentablemente, y esto ustedes lo saben, los blogs de calidad no son –ni remotamente—mayoría en la red.

Último punto. En el mundo de los blogs, la individualidad y la originalidad son dos valores altamente preciados. Sin embargo, me ha dado mucha risa ver que la mayoría de las reacciones de los blogueros venezolanos ante este caso, no son sino torpes calcos de las controversias que surgieron en los 90 cuando los medios de comunicación masivos de Estados Unidos, Inglaterra o Alemania comenzaron a publicar sus primeros reportajes sobre el entonces “nuevo” fenómeno de los blogs. En fin, a veces todos somos más humanos de lo que nos conviene.