Ciertamente no nací para ser la típica princesa de largos rizos dóciles, graciosos movimientos, voz de ensueño y gracia natural que figuran en los libros de cuentos. Para nada. Yo sería más bien la protagonista de una serie de televisión a la que le pasan cosas tipo Maitena, La Niñera o Lorelay Gilmore. Daria, probablemente yo sería Daria, la de la serie en Mtv.
Ni a balazos soy una chica que sonríe cuando los otros quieren, nada de confiancitas en el primer encuentro, no aprecio los 'mi amor, que rica estás' ni ninguna otra babosada. Tampoco entiendo cómo es que mis congéneres maltratan sus pies con sandalias altas molestosísimas de tacón semi invisible o zapatos que torturan, cómo es que soportan las quemaduras de cuero cabelludo con el secador, la plancha y tenazas para el pelo -ni hablar del horrible olor del desriz-, se tapan los poros con el maquillaje diario o toleran el dolor de la depilación con cera. Tengo un amigo que dice que a veces duda que sea mujer y menos venezolana. No en vano me gané el mote de "El pana Poulain". Así, en masculino.
Reconozco que soy de carácter difícil. Mi histeria no es esa de novela, en la que las niñas en cuestión juegan frisbee con los platos o vociferan para llamar la atención. Yo soy quejona por naturaleza, por trivialidades o cuando no comprendo el mundo (esto último pasa todo el tiempo, por eso vivo quejándome). Pero cuando son cosas importantes me pongo seria, intento buscar salidas, solventar la situación para luego, por supuesto, quejarme cuando tenga tiempo.
Eso no significa que no disfrute de una falda ondeando en mis piernas, unos zarcillos especiales, un labial llamativo, la mirada cómplice de un fulano desde el otro lado del salón. Me río cuando me nace, estoy alegre cuando así me siento, soy amable con quienes me lo inspiran y le doy confianza a quienes son respetuosos y se ganan esa confianza. Amo bailar salsa y eso es muy difícil hacerlo con obstinación o tristeza.
Lo que pasa es que yo soy integrante natural de ese club que Aprendiz de Maga (astronautavirtual.blogspot.com) bautizó como el de las princesas equivocadas. Equivocadísima, pues, voy por la vida. Pero prefiero andar así a pretender ser lo que no soy.
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